sábado, 1 de abril de 2017

Incorporación a la comunidad escolar.

La finalidad de este trabajo es plasmar cómo ha sido mi incorporación en la comunidad escolar y a los desafíos que me he enfrentado.  Actualmente me encuentro en mi primer año de servicio como docente en la escuela Miguel F. Martínez ubicada en el centro de la ciudad de Tijuana.


Mis primeros días en la escuela fueron un poco caóticos, ya que llegué el 29 de agosto cuando la fase intensiva de CTE ya se había llevado acabo y transcurrido la primera semana de clases. Mi incorporación a la organización de la escuela fue por la comunicación que pude entablar con algunos docentes y sobre todo la directora, quienes desde un inicio han sido abiertos a brindarme apoyo en diversas situaciones.

La asignación de mi grado fue justo antes de entrar al salón de clases, estaban disponibles 1ro, 5to y 6to, el grupo que decidió asignarme mi directora fue 6to C, lo cual realmente me agradó pues mi último año de prácticas profesionales fue con 5to grado por lo cual sentía que estaba relacionada con la etapa de los alumnos así como las bases académicas, claro que los grupos varían muchísimo y eso lo comprobé. 
La actitud de los niños fue de respeto y sobre todo de entusiasmo el primer día lo dedique a entablar confianza y comunicación con mis alumnos, compartir gustos e intereses, escucharlos e incorporarme en la actividad. Posteriormente realicé un examen diagnóstico pues tenía el antecedente que los alumnos habían tenido tres maestros distintos el ciclo anterior lo cual supuse implicaría un atraso de contenidos y mi suposición no falló.


Debido al cambio de maestros anteriormente mencionado varios padres de familia se acercaron a mí durante la primera semana para presentarse y hacer de mi conocimiento su interés y apoyo. Fue hasta la primera junta que conocí a la mayoría de los padres de familia, puedo decir que es un grupo en el cual los padres están al pendiente de lo que sucede y en medida de sus posibilidades tratan siempre de atender los llamados.
Durante la primera y segunda reunión con los padres de familia la asistencia fue de la mayoría, se acercaban de manera respetuosa a solicitar información.

El mes de enero se realizó  la tercera reunión con padres de familia y fue cuando se presentó mi primer reto, dos madres de familia me comentaron que los alumnos no sentían la suficiente confianza para acercarse a aclarar dudas por lo cual decidí tener una plática con mis alumnos y recordarles que siempre estaba abierta a escucharlos y apoyarlos, mi principal estrategia fue ser más observadora y sin necesidad de que ellos solicitaran mi ayuda los llamaba y les explicaba detenidamente el tema, al inicio resulto un poco desconcertante para los alumnos pero considero que han captado la esencia del mensaje que fue el tener la libertad y confianza de pedir ayuda sin temor a ser regañados.

Simultáneamente sucedió otro caso más específico que es el de una de mis alumnas de nombre Mariana, quien no cumple con tareas, mis principales estrategias fueron los recados en cuadernos y libros
, después reportes los cuales no tenían ninguna respuesta y finalmente el citatorio con su madre la cual no estaba enterada de nada. Conforme he analizado la situación de mi alumna me puedo dar cuenta de algo muy importante para Mariana la escuela no es su prioridad, sino sus clases de danza (jazz y ballet), de lo anterior me di cuenta ya que prioricé la comunicación con ella al darme cuenta que en la escuela termina sus trabajos y es una persona que tiene agilidad mental y destreza para desenvolverse en la mayoría de las asignaturas pero es su falta de compromiso con tareas lo que afecta su evaluación, al salir de la escuela no cuenta con total supervisión de mamá y el compromiso hacía la escuela termina cuando deja el salón de clases y esa hasta el momento es mi mayor reto.